Showing posts with label Ein Kaiser unterwegs. Show all posts
Showing posts with label Ein Kaiser unterwegs. Show all posts

Tuesday, November 27, 2012

New Book by Konrad Ratz and Amparo Gómez Tepexicuapan

Leading historians of Mexico's Second Empire or French Intervention, Konrad Ratz and Amparo Gómez Tepexicuapan, have just published an invaluable resource for anyone studying the period-- or writing a novel: the Spanish translation of their work originally published in German, Los viajes de Maximiliano en México (1864-1867) with a fine introduction by Salvador Rueda Smithers, director of Mexico's National Museum of History (Chaputlepec Castle).

Here's hoping it sees publication in English. As I wrote about the original German edition, Ein Kaiser unterwegs:

Maximilian accepted the throne of Mexico without ever having seen it-- he was crowned Emperor in 1864 in his residence in Trieste (then part of Austria, now Italy). Once he arrived in Mexico, however, he made strenuous efforts to tour the country and get to know its people, its moneymen and other key players, its natural wonders and, of course, the silver mines. As anyone who tries to write about Mexico's Second Empire soon discovers, Maximilian's (and his consort Carlota's) incessant travels make any chronology of the period headscratchingly complex. 
Enter the indispensable Ein Kaiser unterwegs: Die Reisen Maximilians von Mexiko 1864-1867 nach Presseberichten und Privatbriefen* by Konrad Ratz and Amparo Gómez Tepexicuapan (Vienna: Böhlau, 2007), which details Maximilian's multitude of journeys in Mexico during the Second Empire. These include his inaugural tours of 1864 and then 1865 to the silver mines; 1865 and 1866 to Cuernavaca; October 1866 through January 1867 to Orizaba and back to the capital; and the final journey to Querétaro in 1867. 
A hardcover edition with many rare photographs, documents, and new maps, a bibliography, and an index of biographical names, this is an essential addition to any collection concerning the period.  


Here's my translation of the Spanish edition's back cover:

Maximilian's travels in Mexican territory have been the object of speculation but not any in-depth research. The authors of this book aim to fill this gaps and present historical evidence of the liberal "coup d'etat" Maximilian did not achieve in nearly three months of his first tour as emperor. In detailed analysis, they also examine the activities of his second, third, and fourth tours. 
Maximilian traveled the territory of his Empire intending to govern in situ. For the first time, this work shows his activities, ideas, decrees, by a day-by-day description of the receptions, and his meetings with political figures, as well as his programs of visits to schools and other public institutions.

>>Get your copy here:
Fondo de Cultura Económica
Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA)
ISBN 978 607 516 052 8

UPDATE
Read my comments given for this book's presentation.




Tuesday, July 26, 2011

The Emperor's Little Pears by Maruja González

With each passing generation, whole cliff-sides worth of things and memories crumble away. Yet in 2011, many from the 1860s still survive. A friend from San Miguel de Allende, in fact one of the translators I most admire, Geoff Hargreaves, sent me this story by Maruja González (alas, untranslated). The author very kindly gave her permission for me to include it here on this blog. It is part of what she describes as a collection of family stories and anecdotes, nostalgia and criticisms, for-- my translation-- "at times I want to laugh, for you see, we are all, myself included, very provincial." It is a true story, a family story, and I am delighted to include it here not only because it made me smile, but because I believe it is representative of so many stories about Maximilian, many of which may never appear in print, but are still alive in Mexican families today.

For those who don't read Spanish: As part of his tours of his empire, in 1864, Maximilian visited San Miguel de Allende. He stayed in the house of the author's great grandparents, where a great banquet was prepared including, for dessert, a family recipe of little pears in syrup. Praised by Maximilian himself, the recipe was handed down until... one day... it was served to the author herself. I won't give away the ending! (For more about Maximilian's Mexican travels, see Ein Kaiser Unterwegs by Konrad Ratz and Amparo Gómez.)


LAS PERITAS DEL EMPERADOR

By Maruja González

…apreciamos en todo su valor los sacrificios que
Vuestras Majestades han hecho para venir a
regenerarnos; comprendemos la magnitud
de esta difícil pero gloriosa empresa…

Regidores del Ayuntamiento de San Miguel de Allende
a Maximiliano de Habsburgo en 1864
(Diario del Imperio)


Ya he hablado de lo anacrónicos que éramos y en muchos asuntos creo que seguimos siéndolo, es un mal del país y más aún de San Miguel y de mi familia aunque muchos nos creemos muy modernos y librepensadores. Qué se le va a hacer, las plumas se nos asoman a veces. Esta anacronía como forma de perduración, aunque inconsciente, se refleja en hechos de la vida cotidiana como hacer los pacholes en el metate o cerrar los ojos al salir del cine para que no nos de la gota serena que quién sabe qué será, también en el pensar, en el habla con modismos y palabras no solo pueblerinas sino arcaicas y, como ya he contado por ahí, en esa convivencia con los fantasmas añosos enredados en la trama de nuestra vida. Ya las nuevas generaciones se han librado de este lastre pero también han perdido aquella gracia tan provinciana que tenían las tías viejas (creo que yo ya ocupé el lugar de esas tías, pero sin gracia). Aún así, los jóvenes de ahora no se libran de oir de vez en cuando relatos qué, pasados por el tamiz del tiempo, han variado poco de una generación a otra.

Ahora voy a hablar de nuestra relación con Maximiliano de Habsburgo, (nótese que digo nuestra) sí, el merito Emperador austriaco que los mexicanos trajimos porque supuestamente no sabíamos gobernarnos (a lo mejor tenían razón los conservadores). Este honor que tuvimos los sanmigueleños de ser visitados por tan insigne personaje no se nos ha olvidado en más de siglo y medio de acontecido y cualquiera de mis familiares y otros paisanos entrados en años les podrán contar con gran orgullo la opinión que tuvo el Emperador al conocer la cripta de la Parroquia: patitieso y boquiabierto comentó con entusiasmo: ¡Esta cripta es digna de reyes! Yo no sé si el Archiduque austriaco era muy educado (que seguramente lo era, nomás faltaba, pero se excedió) o muy hipócrita, o adulador, para ganarse adeptos, o simplemente padecía de cataratas pero hay que visitar nuestra cripta para sospechar que alguno de estos padecimientos lo aquejaba.

Los festejos que se hicieron en San Miguel para recibir a tan importante personaje, que llegó a la una y media de la tarde del trece de septiembre de 1864, en su periplo para ser conocido y conocer sus nuevas posesiones, cuando iba de paso hacia Dolores Hidalgo a echar el Grito de Independencia (la primera conmemoración después de la arenga del Padre Hidalgo en 1810), fueron festejos muy fastuosos y todo mundo se alborotó para agasajarlo: repiques en todas las iglesias, multitudes vitoreándolo, un imponente Arco Triunfal de origen romano en la esquina de la Plaza, misa solemne, saraos, jamaicas populares, fuegos artificiales y cohetes, muchos cohetes porque esos sí nunca nos pueden faltar, los arcos romanos los dejamos de hacer pero sin el coheterío no podemos vivir, y siguieron con cuanto mitote se les ocurrió para el pobre Maximiliano que siempre estuvo muy enfermo y lo deben de haber acabado de amolar.

No sé por qué causa hospedaron a Su Majestad en la casa de mis tatarabuelos (de la familia Lambarri, en la esquina de San Francisco y Corregidora) y ahí se le hizo solemnísimo banquete con música y solistas y las señoras encopetadas lamentaron mucho la ausencia de la Emperatriz, Carlotita, como ya le decían de cariño. Todas estas señoras de la crema y nata de San Miguel se pulieron haciendo rebuscados manjares a cual más exquisito y lucidor. Una de mis tías tuvo a bien preparar unas peras en almíbar que encantaron al monarca, quien se volcó en elogios a tan maravilloso postre. Esta anécdota, como se comprenderá es otro de los orgullos de la familia junto al de la tía Tita, que componía poesías a la Virgen del Tepeyac y el de mi tía Lupe la cristera.

A mi hermana y a mí esa historia nos embobaba, era nuestro único contacto con la realeza aunque mediara un siglo entre nosotros y nos transportábamos a un cuento de hadas propio. –Un día de estos les voy a hacer las “Peritas del Emperador”—nos decía mamá y esperábamos y esperábamos y ese día tardaba en llegar. Tras muchos ruegos llegó el momento ansiado: --Hoy hay de postre “Peritas del Emperador”--.Ilusión, suspenso… Llegó a la mesa el platón con unas tristes peras de San Juan también nadando en un triste almíbar que tenían un sabor soso más triste aún. – ¿Y esto le ofrecieron a Maximiliano? -- Nos ganó una risa de no parar. Mamá se enfurruñó y nunca volvió a hacernos el cacareado platillo.

Ahora pienso que el pobre visitante real, que padecía una disentería galopante desde antes de llegar a México, debe haber estado harto de comilonas y la sencillez de las peritas le cayó muy bien al estómago y sí debe haber sido sincero en sus elogios. En los de la cripta, bueno…quizá tenga yo que ir de vuelta a visitarla uno de estos días a ver si me pasmo como el Emperador.


Next post: next Tuesday.

Tuesday, November 30, 2010

Ein Kaiser unterwegs (An Emperor en route)

Maximilian accepted the throne of Mexico without ever having seen it-- he was crowned Emperor in 1864 in his residence in Trieste (then part of Austria, now Italy). Once he arrived in Mexico, however, he made strenuous efforts to tour the country and get to know its people, its moneymen and other key players, its natural wonders and, of course, the silver mines. As anyone who tries to write about Mexico's Second Empire soon discovers, Maximilian's (and his consort Carlota's) incessant travels make any chronology of the period headscratchingly complex.

Enter the indispensable Ein Kaiser unterwegs: Die Reisen Maximilians von Mexiko 1864-1867 nach Presseberichten und Privatbriefen* by Konrad Ratz and Amparo Gómez Tepexicuapan (Vienna: Böhlau, 2007), which details Maximilian's multitude of journeys in Mexico during the Second Empire. These include his inaugural tours of 1864 and then 1865 to the silver mines; 1865 and 1866 to Cuernavaca; October 1866 through January 1867 to Orizaba and back to the capital; and the final journey to Querétaro in 1867.

A hardcover edition with many rare photographs, documents, and new maps, a bibliography, and an index of biographical names, this is an essential addition to any collection concerning the period.

About the authors: Konrad Ratz has published many works on Maximilian and the Second Empire. His most recent is Tras las huellas de un desconocido: nuevos datos y aspectos de Maximiliano de Habsburgo. Amparo Gómez Tepexicuapan is curator of documents and flags in Mexico's National Museum of History, in Chapultepec Castle.

I understand the book will be available in Spanish soon.

*I would translate this as An Emperor En Route: Maximilian of Mexico's Travels 1864-1867, from Press Reports and Private Correspondence.

Next post: next Tuesday.

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...